| lunes, 24 de noviembre de 2003
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VARIOS
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¿Por qué el ser humano se desprendió de su pelo?
Uno de los cambios evolucionarios más característicos en los humanos fue cuando se separaron de sus compañeros los monos al perder el pelo corporal. Pero, cuando y por qué desapareció el pelo corporal, y si tuvo que ver con la adopcion de llevar ropas, son preguntas que han estado ocultas hasta la llegada de la paleontología y la arqueología.
Hoy en día se han propuesto ingeniosas soluciones a ambas preguntas, por dos grupos de investigadores analizando los cambios en la cadena de ADN. Los resultados, si las fechas son correctas, son por lo menos desconcertantes, pues apuntan a que estuvimos mas de un millón de años desnudos antes de empezar a llevar vestidos.
El genetista evolucionario, Dr. Alan R. Rogers, de la universidad de Utah, ha calculado por un método indirecto cuando los humanos perdieron el pelo corporal teniendo en cuenta el gen que determina el color de la piel. El Dr. Mark Stoneking, del departamento de antropología evolutiva de la universidad de Leipzig en Alemania, piensa que ha establecido cuando los humanos llevaron vestidos por primera vez. Su método es asimismo indirecto: relaciona las fechas de la evolución de los piojos del cuerpo humano, que infectan solamente los vestidos.
Mientras tanto, un tercer grupo de investigadores, actualizando una sugerencia de Darwin, han obtenido una original explicación del porqué los humanos perdieron su cabello corporal en primer lugar.
Los mamíferos necesitan el pelo corporal para mantenerse calientes, y lo pierden solamente por razones evolutivas especiales. Las ballenas y las morsas desprendieron su pelo para mejorar la velocidad en su nuevo medio, el mar. Los elefantes y los rinocerontes tienen una piel especialmente gruesa y son demasiado voluminosos para perder excesivo calor durante las noches. Pero, ¿Por qué los humanos, los únicos primates sin pelo, perdieron su pelo corporal?
Una teoría sostiene que la línea evolutiva del homínido paso por una fase semi-acuática – como atestigua la ligera membrana de nuestras manos. Una mejor sugerencia es que la pérdida de pelo corporal nos ayudó sobre nuestros lejanos ancestros a mantenernos frescos cuando se aventuraron por primera vez mas allá de la sombra del bosque y se adentraron en la caliente sabana Africana. Pero la pérdida del pelo corporal no explica cuando se introduce la regulación de la temperatura corporal, ya que la piel desnuda absorbe mas energía en el calor del día y pierde mas calor durante el frío de la noche.
El Dr. Mark Pagel de la universidad de Reading en Inglaterra y el Dr. Walter Bodmer del hospital John Radcliffe en Oxford han propuesto una solución diferente a este misterio, y su idea, si es verdadera, va lejos explicando las actitudes contemporáneas acerca del hirsutismo. Los humanos perdieron su pelo corporal, indican, para liberarse ellos mismos de los parásitos externos que infectan el vello – los piojos que chupan la sangre, pulgas y garrapatas, aparte de las enfermedades que transmiten.
Una vez que la eliminación capilar se desarrolló mediante la selección natural, el Dr. Pagel y el Dr. Bodmer sugieren que entonces intervino la selección sexual; el desarrollo de estas características en un sexo, despertó la atención en el otro sexo. Entre los nuevos humanos sin pelo, la piel desnuda podría haber servido, al igual que la cola del pavo real, como un signo de mejora. Las molestias para mantener los cuerpos de las mujeres libres de pelo –junto a algunos hombres recientemente- pueden ser no una mera relación de moda sino él ultimo eco de un antiguo instinto. El artículo de los Drs. Pagel y Bodmer ha aparecido en un reciente numero de “The proccedings of the Royal Society”.
El Dr. Pagel ha indicado que recientemente se había dado cuenta que los anuncios de los vestidos de mujeres a menudo incluyen modelos que muestran la espalda desnuda en gran parte. “Habíamos pensado que lucir la piel era una característica sexual secundaria, pero quizás es más simple que esto –solo un mensaje indicando una piel saludable.”
El mensaje –“Ni piojos, ni pulgas ni garrapatas sobre mi”- está presumiblemente solapado en la mente consciente de ambos, del emisor y el receptor.
Existen varios puzzles para resolver con la nueva teoría. Uno es que, si la pérdida del cabello corporal priva a los parásitos de un refugio, por qué la evolución permitió mantener el vello púbico. El Dr. Pagel y el Dr. Bodmer sugieren que estas húmedas regiones, densas con glándulas de sudor, sirven como una lanzadera para las ferohormonas, hormonas que se trasmiten por el aire conocidas por transmitir señales sexuales en otros mamíferos, aunque todavía no se han identificado en los humanos.
Otro acertijo es el porqué las mujeres tienen menos pelo corporal que los hombres. Aunque en ambos sexos se prefiere una menor cantidad de cabello corporal en el otro sexo, la presión de la selección sexual en este caso puede ser mayor en las mujeres, debido a que los hombres han tenido un mayor poder de elección o un interés más intenso sobre los atributos físicos. “El uso común de agentes depilatorios atestigua la continuada atraccion de la piel sin pelo, especialmente en las mujeres” indican los dos investigadores.
Part 2. El Dr. David L. Reed, experto en piojos de la Universidad de Utah, dice que la idea de que los humanos podían haber perdido el pelo corporal como defensa contra los parásitos fue “un concepto fascinante”. El piojo corporal transmite tres enfermedades –tifus, fiebre reincidente y fiebre de trincheras- y ha matado millones de personas en tiempo de guerra, indica Reed.
Pero otros pueden ser más convincentes. “Existe toda clase de elementos para denotar la ventaja de perder el cabello, pero todas ellas son solamente historias,” indica el Dr. Ian Tattersall, paleoantropólogo en el museo americano de historia natural en New York.
Independientemente de las causas, ¿cuándo perdieron los primeros humanos el pelo corporal? El Dr. Rogers, de la universidad de Utah, vio una forma de determinar la fecha después de leer un articulo acerca de un gen que ayuda a determinar el color de la piel. El gen, denominado MC1R, codifica una proteína que sirve como interruptor entre las dos clases de pigmentos fabricados por las células humanas. La eumelanina, que protege contra los rayos ultravioletas del sol, es marrón negruzco; y la pheomelanina, que no protege del sol, es de color rojo amarillento.
Hace tres años, la Dra. Rosalind Harding de la universidad de Oxford, entre otros, realizaron un estudio sobre el gen MC1R extrayéndolo de muestras de sangre y analizando la secuencia de ADN en el gen. Encontraron que la proteína fabricada por este gen es invariable en la población Africana, pero fuera de África el gen, y su proteína, tienden a variar en gran medida.
La Dra. Hardling concluyó que el gen se mantuvo inalterado en su ajustado encierro en África, debido presumiblemente a que cualquier cambio en su proteína incrementaría la vulnerabilidad a la luz ultravioleta del sol, con fatales consecuencias para el portador. Pero fuera de África, en el norte de Asia y Europa, el gen estaba libre para aceptar mutaciones, y los cambios constantes naturales del ADN produjeron colores de piel que no eran oscuros.
Leyendo recientemente el articulo de la Dra. Hardling como parte de un proyecto diferente, el Dr. Rogers se preguntaba el porque todos los africanos habían adquirido la misma versión del gen. Los chimpancés, había notado la Dra. Hardling, tienen muchas diferentes formas de este gen, como presumiblemente hizo el ancestro común de los chimpancés y las personas.
Tan pronto como el ancestro humano de la población Africana empezó a perder su pelo corporal, conjetura el Dr. Rogers, la gente podía haber necesitado una piel oscura como protección contra la luz del sol. Cualquiera que tuviera la versión del gen MC1R que producía una piel más oscura podría haber tenido una ventaja respecto a la supervivencia, y en unas pocas generaciones esta versión del gen podría haber hecho un barrido eficiente (instaurarse en el genoma) a través de la población.
Podría haber habido varios barridos completos, cada uno produciendo una versión más efectiva del gen MC1R. El Dr. Rogers vislumbro una forma de datar por lo menos el más reciente y último barrido. Algunas de las unidades del ADN en un gen puede ser cambiadas sin modificar las unidades de aminoácidos en la proteína que codifica el gen. Los genes MC1R que el Dr. Harding había analizado en poblaciones africanas tenían varias de esas mutaciones silenciosas. Debido a que las mutaciones silenciosas se acumulan de una forma arbitraria pero estable, estas pueden servir como reloj molecular, en el momento que han empezado a transcurrir en el tiempo desde la ultima barrida del gen MC1R a través de los ancestros de la población humana.
A partir del numero de mutaciones silenciosas en las versiones africanas del gen MR1C, el Dr. Rogers junto a dos colegas, el Dr. David Iltis y el Dr. Stephen Wooding, calcularon que la ultima barrida ocurrió probablemente hace 1,2 millones de años, cuando la población humana apenas alcanzaba las 14.000 crías. En otras palabras, los humanos habían estado sin pelo por lo menos desde este tiempo, y quizás mucho mas anterior. Este articulo aparecerá en un futuro número de Current Anthropology.
Este dato mínimo estimado para la “eliminación del pelo” parece encontrarse razonablemente bien en el contexto de las otras grandes adaptaciones que convirtieron un mono ordinario en el más fantástico de todos los primates. Los primeros homínidos empezaron a ocupar áreas con poca sombra de árboles hace unos 1,7 millones de años. En esta misma época fue cuando aparecieron una nariz prominente y sus largas extremidades. Ambas adaptaciones ayudaban a disipar el calor, indica el Dr. Richard Klein, arqueólogo de la universidad de Standford. La perdida del pelo y el oscurecimiento de la piel pudieran asimismo haber aparecido en esta misma época, de tal forma que el argumento del Dr. Roger era “completamente admisible”, concluye.
Parte 3. Desde hace 1,6 millones de años el mundo ha estado en la edad del Hielo del Pleistoceno, que culminó hace solamente 10.000 años. Incluso en África las noches debían de ser frías para los primates sin pelo. Pero el Dr. Ropers indica que hay personas que vivian sin vestidos hasta recientemente, en lugares tan fríos como Tasmania o la Tierra del Fuego.
Los chimpancés tienen la piel clara y nacen con caras pálidas que se broncean con el paso del tiempo. Así que probablemente el prototipo homínido también tendría una piel clara bajo el oscuro pelo, indica la Dra. Nina Jablonski, experta en la evolución del color de la piel en la Academia de Ciencias de California. “Fue solamente después cuando perdimos nuestro pelo y al mismo tiempo se desarrollo una uniforme pigmentación oscura,” indica Nina.
Puede parecer notable que los análisis genéticos pueden alcanzar el pasado y fechar un evento lejano en la historia humana, existe una segunda aproximación para determinar cuando las personas perdieron su pelo corporal, o por lo menos cuando empezaron a llevar ropas. Esto tiene que ver con los piojos. Los humanos nos diferenciamos en tener como huéspedes a tres diferentes tipos: el piojo de la cabeza, el piojo del cuerpo y el piojo púbico. El piojo del cuerpo, a diferencia de todos los otros que infectan a mamíferos, se enganchan a la ropa, no al pelo. Presumiblemente, este ha evolucionado a partir del piojo de la cabeza después de que el hombre perdiera el pelo corporal y empezara a llevar vestidos.
El Dr. Stoneking, junto a los Dres. Ralf Kittler y Manfred Kayser, informaron en el último numero de Current Biology que han comparado el ADN del piojo de la cabeza y del cuerpo alrededor del mundo, y al mismo tiempo el del piojo del chimpancé para una comparación evolutiva. Por las diferencias en el ADN encontradas en el estudio, se deduce que los piojos del cuerpo se han desarrollado a partir de los piojos de la cabeza, como se suponía, pero este hecho tomo lugar sorprendentemente en una época reciente, algo así como hace entre 42 y 72 mil años. Los humanos deben haber estado llevando ropas por lo menos desde entonces.
Los modernos humanos dejaron África hace alrededor de 50.000 años. El Dr. Stoneking y sus colegas dicen que la invención de los vestidos o ropas puede haber afectado positivamente en la dispersión de los humanos sobre la tierra, especialmente en los climas más fríos del norte.
El Dr. Stoneking indicaba en una entrevista que las ropas también podían haber tomado parte en la adopción de comportamientos sofisticados, al igual que las herramientas avanzadas, el comercio y el arte, tal como aparecen en los restos arqueológicos de alrededor de 50.000 años, justo antes que los humanos migraran fuera de África.
El piojo de la cabeza probablemente podía haber colonizado las ropas bastante pronto después de que el nicho ecológico se hiciera accesible – dentro de los miles y decenas de miles de años, indica el Dr. Stoneking. De esta forma los piojos probablemente no estuvieron en coexistencia cuando los humanos y los Neanderthals divergieron hace unos 250.000 años atrás. De esta forma se implica que el ancestro común entre humanos y Neanderthals no llevaba ropas, y probablemente el Neaderthals tampoco.
Pero el Dr. Klein, arqueólogo en Standford, dijo que él pensó que los Neanderthals y otros humanos arcaicos debían de haber fabricado ropa de alguna clase para poder vivir por la temperatura en latitudes como Europa y el lejano Este. Quizás el piojo de la ropa no quiera decir eso, sugiere, debido a que las primeras ropas eran demasiado holgadas o fabricadas con un material erróneo.
El Dr. Stoneking dijo que tuvo la idea para su proyecto con los piojos después de que uno de sus hijos llegara a casa con una nota del colegio que indicaba una infestación de piojos. La nota aseguraba a los padres que el piojo solo puede vivir unas horas fuera del cuerpo humano, dando a entender al Dr. Stoneking que su evolución debería estar fielmente reflejada sobre la diseminación de los humanos sobre la tierra.
Los compiladores del génesis escriben que tan pronto Adán y Eva se dieron cuenta de su desnudez, se cosieron delantales realizados con hojas de parra, y que el Creador mismo les hizo más perdurable su revestimiento de piel antes de desahuciarles. Pero sí los Dres. Roger y Stoneking están en lo cierto, los humanos estuvieron desnudos durante un millón de años, antes de que notaran su estado sin trajes y buscaran un sastre.
Nicholas Wade
Artículo publicado en http://www.nytimes.com/2003/08/19/science/19HAIR.html?pagewanted=1
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